Amarillos, azules, verdes.
Rojo vida, blanco luz.
Naranjas, rosados, huellas.
IGUAL
Mezcla de colores.
Óleo sobre tela,
la selva viva en vida.
Amarillos, azules, verdes.
Rojo vida, blanco luz.
Naranjas, rosados, huellas.
IGUAL
Mezcla de colores.
Óleo sobre tela,
la selva viva en vida.
Un silencio frío
separa los muros
que se interponen
entre tú y yo.
Música en el ambiente.
Voces mudas atrapadas
en el aire frío del atardecer.
Un pedazo de papel
arrugado por el frío,
espera en un rincón de la sala.
Nadie llega.
Un grafiti obsceno
espera dibujado
sobre la pared
a ser leído,
y de esa manera
salir del anonimato.
Una mesa espera por horas,
estática, en el mismo lugar,
a su novia, la silla.
Pensamientos perdidos,
extraviados en la eternidad,
en ese agujero negro
que significa morir para siempre;
allí, habitan los pensamientos
que no regresarán.
Un barquito de papel
en un charco,
no sabe,
para dónde navegar.
Una palabra oculta
en los silencios del corazón,
no quiere ser pronunciada,
ni escrita, ni recordada;
—maldice alguna vez—
haber sido palabra
y una palabra de gran valor.
Ni ella misma
se quiere recordar:
AMOR.
La «negra»
en terapia física,
Daniel y yo
en la sala de espera
robándole palabras
al silencio.