Hoy roce tu mano…
casi muero de felicidad.
Hoy roce tu mano…
casi muero de felicidad.
Duele querer en silencio.
Guardar un millón, de te quieros
en lo más profundo del alma
¡duele!
Duele, callar duele.
Saber que estás ahí presente en carne y hueso
prohibida, por toda la eternidad, prohibida.
¡Duele!
Saber que no te puedo —ni siquiera tocar—
tu piel con una mirada, ¡es doloroso!
ella está censurada, para mi piel,
¡duele!
Duele querer en silencio,
es como morir sin aire en el fondo del cosmos,
es como morir enjaulado en mis agónicas penas.
Saber que te quiero duele, y duele como espina clavada.
Saber que jamás lo sabrás,
eso duele.
Ella reflejada en una hoja de agua,
luz plateada que ilumina con timidez tu cuarto,
mientras, flotante pasa por mi casa,
dejando un rocío sobre el tejado abandonado;
luna viajera que a su paso se roba los sueños
de los enamorados, que se aman en el barrio.
Luna viajera con su paso lento,
se lleva los últimos recuerdos, que de ti
quedaban ocultos, en mi cuarto.
Luna viajera envuélveme en tu luz blanca,
abrazado a ti, quiero escapar de este mundo.
¿Por qué duele tanto, no poder sentir?
¡Oh! Negarme a sentir.
Camino por las calles grises cubiertas de esmog,
mientras, habito mis propios pensamientos,
me sumerjo en ellos, bañándome de nostalgia,
tu imagen aferrada con garras, sangra el alma.
Miro las vitrinas de los locales comerciales
con la esperanza de encontrar tu imagen fugitiva,
de sentir tu perfume en el aire contaminado
de la calle principal del barrio Central.
Sumergido en mis propios pensamientos
me ahogo en un mar de auto conmiseración,
sin querer castigo el corazón derrotado por el dolor,
buscando justificaciones para olvidarte,
para que tu imagen y tus olores
se evaporen con el primer rayito de sol.
No quiero pensar en ti.
No puedo evitarlo.
Mi corazón sigue sangrando de dolor.
¡Hasta cuándo!
—Hasta que el corazón y la razón se rindan.
«Lo que tú, Milena, eres para mí, para mí más allá del mundo en que vivimos, eso no está en los papeluchos diarios que te he escrito»
Kafka
A C.
Aquella mujer inalcanzable, admirable y respetada,
mujer de nobles valores, maestra de la vida, de muchas vidas.
Mujer vestida de soledad, se protege del dolor que le puedan causar.
Habitante noctámbula, amorosa luna llena, escritora de versos,
dedicados todos ellos, al hombre que sin querer —ayer se fue.
…
Mujer inalcanzable, admirable y respetada,
hermosa venus latina, habitante de los Andes, y de mi barrio.
Discreta en su mirar, de tímida mirada,
de sonrisa suave, reservada, disimulada;
amante de los animales, su mejor amigo un can.
…
Mujer inalcanzable, admirable y respetada,
cuidadora de su madre, leal con su progenitora.
Su familia lo más importante, más allá de otras personas,
también, leal con sus amigos, sus amigas, amorosa compañera;
amante de su libertad, evita las cadenas que la puedan atar.
Si es necesario no tocarte, no te toco ni un cabello;
si es necesario no hablarte, no te hablo, enmudezco;
si es necesario no mirarte, no te miro, ciego vivo;
si es necesario trasladarme de planeta, me traslado;
si es necesario morir, entrego mi vida por ti;
si es necesario no respirar, entonces no respiro;
si es necesario dedicarme a otra profesión, dejo de escribir;
si es necesario evitarte, te evito, tomo otros caminos;
si es necesario olvidarme de ti, te olvido, aunque
signifique perder la vida. Si es necesario obscuridad ya soy.
Desde el momento, que dejaste de hablarme, de compartir
deje de existir, se perdieron los motivos de ser feliz.
Si es necesario no estar, ya no estoy.
Un esqueleto vestido de frío con manta de hielo,
ese es mi corazón y no falta razón,
pues, tu indiferencia es un millón de espinas
clavadas sin compasión, en el centro del corazón.
…
Ni un saludo, ninguna conversación, ni un hasta luego,
solo silencio que invade de frialdad cualquier razón.
Tu indolencia es intolerable, rompe el alma, la emoción;
obscurece el día más brillante, eclipse total de sol.
…
Mi esqueleto que viste una manta de hielo derretido,
se muere de soledad sumergido en un mar de ansiedad;
extraño días antiguos, donde la conversación,
mientras caminábamos, era el centro de nuestros encuentros.
…
Hoy el silencio es un desencuentro.
Voces mudas habitan mi cabeza solitaria,
silenciosas mortifican mi conciencia,
me torturan más allá de la misma locura,
voces sigilosas insisten en recordarme: que estoy vivo.
…
Mi cabeza no se queda quieta, recuerda, recuerda, recuerda;
insisto en no olvidar tu tierna sonrisa,
que como una carcajada retumba en mi testa.
No me deja tranquilo, insisto en recordarla.
…
Tu voz una melodía que se esfuma en la ironía, una sinfonía,
insiste en habitar mi cráneo solitario. Hecho un tormento.
Me arranco los cabellos ante tal desespero, no espero;
pero insistes en vivir en mi cerebro.
…
Ahora… ¿Qué hago?
¿Quién se atreve abrazar tu cuerpo en las noches?
Ese no soy yo, que muero de frío, a pesar del calor.
Te busco en las sombras formadas por el sol,
originadas en la nostalgia de esos pequeños actos.
…
¿Quién tiene la fortuna de acompañar tus sueños?
Ese no soy yo, ni siquiera, sueño soy;
perdido por caminos imaginarios, solo estoy;
me refugio en el espejo, reflejo melancólico de mi pasado.
…
¿Quién disfruta de tus pasiones de verano?
Ese no soy yo, vivo todo el tiempo en invierno,
frío como un témpano de hielo, congelado y añejo,
anhelando una mirada tuya, que me cubra de calor.
…
¿Quién conoce tus gustos personales?
Ese no soy yo, que se entretiene con las rosas del jardín,
con las flores que engalanan tu sonrisa de verano,
tú, sin saber, vives revoloteando por mi corazón,
como mariposa sobre la flor; tú sin saber.
…
¿Quién te espera todas las tardes al ocultarse el sol?
Ese soy yo, parado sobre arenas de jardines olvidados,
observo los pétalos, que marchitos se los lleva el viento,
mientras, cientos de mariposas en la luna se refugian.
…
¿Quién se alegra de verte sonreír todos los días?
Ese soy yo. Se me agranda el corazón con tu sonrisa,
con el brillo de tus ojos me iluminas, por eso:
Hoy te doy la bienvenida, al último verano de mi vida;
a ti, quién eres mi mejor amiga.
1
¿Para qué vivir?
Sí ya estoy muerto
—dijo la calavera.
2
Siento tu ausencia,
la tarde gris
se torna nostálgica.
3
Siempre tan lejana,
noche que lo ocultas todo.
4
Evades mi presencia,
te ocultas en la obscuridad
de tus sentimientos.
5
Te busco, no te encuentro.
Camino tras de ti
y no te alcanzo.
Mis pasos me llevan
lejos de ti.
6
La noche eterna
lo absorbe todo,
hasta
la vida misma.
10/04/2018