Somos silencio

En la soledad de nuestro individualismo,

escapamos de nosotros, evadimos realidades;

en nuestro propio cubil habitamos,

alejados del dolor y de la angustia del otro.

Sin importar los sentimientos

nos apartamos entre las calles del barrio,

indiferentes nos cubrimos de abandono,

ocultos del sol alejados de la tristeza.

Habitamos la noche

cobijados por un manto de melancolía,

ahí en la noche, tu y yo,

somos silencio.

 

 

 

¿Dónde quedaron las palabras?

A C.

La palabra don preciado de la humanidad,

nos permite expresar lo que no existe, dar vida.

Sin ella caemos en una muda eternidad,

mudez que se pierde en la nada afligida.

La palabra que nos daba vida,

hoy no existe, se ha ido distraída,

sin ella no hay nada que decir,

nuestra comunicación ha dejado de fluir.

Conversaciones perdidas ya sin retorno

atrás quedaron. La charla y la risa no volverán.

Mis historias sin interés no te agobiarán,

encontrarás, otra manera de cuidar tu entorno.

¿Dónde quedaron las palabras que nos daban vida?

Allá en la lejanía.

 

 

Desapareces

 


A C.

En la distancia desapareces

en medio de la llovizna nocturna,

un «hasta luego» mudo

se confunde en el bullicio de la noche.

Te cubres en un manto de soledad,

con ella, desapareces en la oscuridad.

Separados, nos abandonamos al silencio.

Ya sin palabras, dejamos de existir.

En el silencio de la noche

no escucho tu respiración.

Fantasmas de mil colores

visitan mi habitación.

En la distancia desapareces,

desaparezco,

desaparecemos,

dejamos de existir.


 

Fantasmas

 



Las palabras, acto mágico que hace realidad la comunicación humana, sin ellas no sabríamos llamar por su nombre a las cosas…



A C.

Tu mirada se ausenta a través de la ventana,

abrazada a los fantasmas de tus  recuerdos.

A tu lado veo pasar la luz de la noche,

en silencio tus silencios huyen.

Las palabras mudas se ahogan en resignación.

Busco en tu mirada una señal, un código secreto,

no lo encuentro.

La noche avanza con nuestros cuerpos separados.